Al ser una persona práctica, es decir, a menos que esté motivada intrínsecamente para aprender algo, necesito saber para qué servirá eso que debo aprender, creo que por “defecto profesional”, intento enseñar de una forma comunicativa para que mis alumnos puedan utilizar lo aprendido fuera del aula y les sirva para la vida. Planteo mis clases como un trampolín o un andamiaje, como lo llamaría Vigotsky, para que los alumnos tengan las herramientas necesarias para desenvolverse como pez en el agua. Al empezar cada unidad y cada clase, me gusta explicar (incluso apunto en una esquina de la pizarra) lo que haremos durante la unidad o ese día para que los alumnos sepan de qué va la clase y a dónde vamos.
Mientras que sea posible, me gusta utilizar powerpoints (PPTs), para que todos los alumnos puedan ver lo que hacemos, pero no descarto el libro de texto, realia (traer objetos a clase), juegos o material creado por mí. Tengo que recordarme a mí misma que no todos aprendemos de la misma forma y, por eso, me gusta presentar el material visualmente, oralmente y, a poder ser, hacer que los alumnos se impliquen. Cuando enseño inglés tengo que mentalizarme de que mis estudiantes necesitan input en las cuatro destrezas (lectura, escritura, escucha y oral) y ofrecerles la posibilidad de practicarlo. Además, me gusta que tanto los alumnos como yo utilicemos el inglés en clase ya que, seguramente, sea el único lugar durante el curso donde lo puedan practicar. Siempre les dejo tiempo para que practiquen lo aprendido en clase, que los contenidos se asienten y saber yo si lo han entendido, si lo he explicado bien o si debo explicarlo de nuevo.
Me gusta que mis alumnos trabajen individualmente, en parejas o pequeños grupos dependiendo de la tarea que les mande: al principio, en parejas o pequeños grupos para que se ayuden unos a otros o cuando deben llevar a cabo un role-play e individualmente cuando quiero saber si han asimilado los conceptos.
En cuanto a la evaluación, defiendo a ultranza que debo evaluar a mis estudiantes basándome en lo trabajado en clase; es decir, no les puedo pedir que escriban una carta a un amigo contándole lo que han hecho ese verano si no hemos practicado ese apartado en clase. No sería justo. Aunque no esté de moda, sigo utilizando el examen como uno de los instrumentos para evaluar a mis estudiantes ya que la carga de contenidos muchas veces nos impide hacer un proyecto o trabajo final. Aun así, intentando que sea lo más comunicativo posible y englobando las cuatro destrezas comunicativas. Los role-play , las actividades orales y escritas también forman parte de la evaluación. Eso sí, no creo que sea justo dejar todo el peso de toda una evaluación en un único examen o proyecto, por lo que los voy distribuyendo durante la evaluación además de contarles también para nota los deberes, trabajo en clase y la actitud.
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