Monday, January 16, 2012

Mi Bibliowebcineteca (I)

PENNAC, D. Mal de Escuela. Barcelona, Mondadori, 2008.


Aunque no soy amiga de las citas (en el momento de leerlas me encantan pero segundos después, no atino a recordar las palabras exactas), me gustaría crear un poema de rima libre con citas del autor. Espero que despierten en el lector las ganas de dedicarse a la enseñanza o, si las ha perdido, espero que leer este poema le dé fuerza para seguir por el buen camino.

                        “Un libro sobre el dolor de no comprender y sus daños colaterales”



El miedo fue el gran tema de mi escolaridad: su cerrojo.

La soledad y la vergüenza del alumno que no comprende

perdido en un mundo donde todos los demás comprenden.

              El futuro es como un gran muro en el que se proyectan

las imágenes desmesuradamente ampliadas de un presente

sin esperanza,

¡ese es el gran miedo de las madres!

Para que el conocimiento ocurra, es necesario dejar de blandir

el pasado como una vergüenza y el porvenir como un castigo.




La escuela la hacen los profesores.

                          Un adolescente instalado en la convicción de su nulidad

es una presa.

La presencia de mis alumnos en el aula

depende estrechamente de la mía.

La respuesta errónea se diferencia de la absurda

en que ésta no obedece a ningún razonamiento,

es un acto reflejo.

Nunca es tarde para empezar de cero.

Aprendiendo de memoria no suplo nada, añado algo al todo

―¡Señor, No toquéis el hombro del jinete que pasa!

Eran mis alumnos.




No tengas miedo de su jerga.

              La jerga del pobre de hoy es el argot del pobre de ayer,

para hacer creer al rico que tiene algo que ocultar.

Son vuestras marcas las que os comen el tarro:

devoran vuestro dinero, os roban las palabras y os arrebatan el cuerpo.

Liberad las palabras hasta que los objetos hayan perdido sus marcas

para recuperar su nombre.




Existen los alumnos a los que no podrás ayudar,

pero serán la minoría.

Vergüenza para quienes convierten la juventud abandonada

en un fantasmal objeto de terror nacional.




Esos profesores estaban poseídos

por la pasión comunicativa de su materia.

Compartían con nosotros el propio deseo de saber.

Es preciso que quienes pretenden enseñar

tengan una clara visión de su escolaridad.

Los profes estiman no haber sido preparados

para encontrar en sus clases alumnos

que estiman no estar preparados para estar allí

 ¡En ambos lados, el mismo “ello”!

 ¿Y cómo remediar ese “ello”?



  Con amor.




El amor en materia de enseñanza:

sacar del coma a una sarta de golondrinas estrelladas.

Una golondrina aturdida es una golondrina que hay que reanimar; y

punto y final.


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